El Barcelona arrolla al Madrid en el Bernabéu por 0-4 en una exhibición de actitud, juego y pegada. Messi fue suplente.

Cristiano se mostró impotente ante un gran Barcelona / Foto: AMGsports

Cristiano se mostró impotente ante un gran Barcelona / Foto: AMGsports

0-Real Madrid: Keylor Navas; Danilo, Varane, Sergio Ramos, Marcelo (Carvajal, m. 58); Kroos, Modric; James (Isco, m. 54), Bale, Cristiano; y Benzema.

4- F.C. Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mascherano (Mathieu, m. 27), Jordi Alba; Rakitic (Messi, m. 56), Busquets, Iniesta (Munir, m. 77); Sergi Roberto, Suárez y Neymar.

Goles: 0-1. M. 11. Suárez. 0-2. M. 39. Neymar. 0-3. M. 53. Iniesta. 0-4. M. 73. Suárez.

Árbitro: Fernández Borbalán. Expulsó por roja directa a Isco. Amonestó a James, Alves, Sergio Ramos, Carvajal y Busquets.

Incidencias: Santiago Bernabéu: 80.000 espectadores.

Un Bernabéu lleno hasta la bandera era el escenario del primer Clásico en más de tres lustros sin Xavi y Casillas.

Benítez dibujaba un Madrid muy ofensivo. 4-3-3 en el que jugaban Keylor y Ramos, Kroos como mediocentro con Modric y James de interiores y, arriba, la BBC.

En el Barcelona no salió Messi de inicio. Por lo demás, once de gala con Sergi Roberto de extremo derecho – si bien durante el partido acostumbraba a retrasarse para ayudar en la salida del balón -. Volvía Rakitic tras su lesión.

Antes de empezar el partido hubo un minuto de silencio en memoria de las 130 personas que perdieron sus vidas en París el 13 de noviembre, acompañado de una bandera francesa desplegada en uno de los laterales del estadio.

Desde el primer segundo empezó una guerra por tener el balón. Muy distinto a los tiempos de Mourinho y Guardiola, cuando en el bando madridista corrían los futbolistas y en el combinado barcelonista corría el balón. Ahora todos corren a por el balón porque lo desean. El Madrid ya no lo regala.

En este contexto intenso y de presiones altas llegó la primera oportunidad del partido para Neymar. Una jugada elaborada por la banda izquierda catalana terminó con el disparo alto del brasileño en el séptimo minuto. Recordaba vagamente al gol que marcó en este escenario hace un año.

La réplica madridista no se hizo esperar, y llegó un par de minutos más adelante con un potente centro de Ronaldo que despejó Claudio Bravo.

A raiz de este aviso merengue el Barcelona durmió el partido, jugó tranquilo con su amigo el balón, y tras hilar una serie de pases en la que participaron los once jugadores del equipo, Suaréz aprovechó la asistencia de Sergi Roberto para batir a Keylor con el exterior de su pie derecho. Minuto 11 y 0-1.

No hay que desaprovechar la oportunidad para comentar la espectacular evolución del canterano de Reus esta temporada. Hoy completaría un partidazo en el Bernabéu, cerrando el círculo que abrió cuando debutó en el estadio madridista en las semifinales de Champions League de 2011, noche en la que jugó los últimos minutos sustituyendo a David Villa.

El gol de Suárez contribuyó a que el Barcelona se hiciese definitivamente con el balón. Y esto a algunos jugadores merengues, como Ronaldo y Bale, no les viene mal. Pero para el arsenal de centrocampistas jugones alineados en la tarde de hoy por Benítez, no tener el balón supone sentirse incómodos.

Y, como quien dominaba el balón dominaba el partido, esto supuso que el Barcelona comenzase a dominar el juego. En este contexto, Sergi Roberto pudo poner tierra de por medio con una media volea desde el punto de penalti que se marchó alta.

En el 27º un Mascherano con problemas musculares tuvo que marcharse y dejar su lugar a Mathieu. Acto seguido James probó con un disparo desde fuera del área. Paró Bravo.

Poco después Alves vio la tarjeta amarilla por obstruir a Ronaldo en un contraataque blanco. El brasileño se llevó un codazo en la cabeza de propina.

En el minuto 38 el Madrid tuvo su oportunidad más clara para empatar. Un centro desde la banda derecha acabó con un despeje defectuoso de Mathieu que cerca estuvo de rematar Bale. En la posterior jugada un fallo de Bravo al tratar de agarrar un balón sencillo a punto estuvo de costarle un disgusto a su equipo.

Pero al minuto siguiente, así es el fútbol, Neymar marcó el segundo, con un disparo en el cual Keylor Navas seguramente pudo haberlo hecho mejor. La asistencia fue del capitán Iniesta.

Definitivamente el Barcelona se hizo con el balón, con el partido, y casi con el tercer gol en el último minuto de la primera parte. Neymar desbordó, y su pase de la muerte rematado por Suárez fue despejado en la misma línea de gol por la providencial cabeza de Marcelo. El rechace le llegó a Rakitic, pero el croata remató fuera. Y descanso en la capital.

Empezó la segunda mitad sin cambios pero con actitud cambiada por parte de los locales. Y Marcelo, tras haber salvado a su equipo en la última acción de la primera parte, a punto estuvo de recortar distancias tras una jugada personal que acabó con un disparo al lateral de la portería culé.

Acto seguido James lo intentó desde fuera del área y su buen disparo fue mandado a córner por Bravo. De esta forma el Madrid decía “aquí estoy yo” y encendía a sus aficionados.

El Barcelona reaccionó de la única manera que sabe: guardándose el balón. Tras un sinfín de pases, finalmente hubo una falta en la frontal del área local. Tiró Neymar y Keylor envió con calidad a córner.

Avisaba el Barcelona de lo que vendría. Pared entre Iniesta y Neymar, y el manchego clavó un derechazo desde el borde del área en la escuadra izquierda del portero costarricense. Disparo imparable que borraba de un plumazo la actitud combatiente madridista.

En las dos jugadas posteriores le tocaría a Luis Suárez crear problemas. Primero una incorporación suya en el área blanca provocó un posible penalti no pitado de Sergio Ramos, y después su disparo desde dentro del área se marchó por poco. A continuación entraría Isco por James.

Por si fueran pocos los problemas para el Madrid, a estas alturas de partido entraría Messi por Rakitic. Y Marcelo, de los mejores de su equipo, tuvo que marcharse lesionado. Entró Carvajal, quien lo intentó poco después de salir con un disparo que se marchó a córner.

Pero lo cierto es que las acciones ofensivas madridistas respondían a acciones puntuales madridistas. De esos arrebatos de orgullo que se encuentran grabados a fuego en el ADN del equipo blanco. Nunca se rinden. Sin embargo, la superioridad barcelonista era clarísima, tocaban y tocaban, generando peligro casi sin esfuerzo, encontrando siempre al hombre libre. Parecían jugar doce contra once.

Ni siquiera Ronaldo logró batir a Claudio Bravo al quedarse solo delante de él tras una contra local. Gareth Bale le había dejado solo con un muy buen pase. Como decíamos, estos dos se encuentran muy cómodos volando al contraataque.

Pero también el Barcelona de Luis Enrique sabe contraatacar, y en una de éstas Messi dejó solo a un Suárez que, un poco escorado, no logró batir a Keylor. Se encontraba Neymar solo en la izquierda.

Pero Luis Suárez es un delantero colosal, y en la siguiente jugada clavó el cuarto con todo el tiempo del mundo. El uruguayo no falla dos veces.

Poco después tuvimos ocasión de vivir un paralelismo con una situación que ocurrió hace una década. Hace diez años, el Bernabéu aplaudió la exhibición de Ronaldinho en un 0-3 culé. Y hoy, esta vez con 0-4, vimos como el estadio madridista se ponía en pie para despedir al capitán manchego del Barcelona. Se marchaba Iniesta, con un gol y un partidazo en el bolsillo, y entraba Munir.

Y el Madrid definitivamente perdió los nervios, con una serie de feas entradas que culminaron en la expulsión de Isco tras una patada a la rodilla de Neymar.

A partir de aquí vimos un par de oportunidades claras para cada equipo, pero poco importaba. El partido terminaba 0-4, y de esta forma el Barcelona añadía otro recital a costa del Madrid en su década gloriosa.

¿Quién dijo que sin Guardiola de guía en la banda y Xavi de faro en el campo terminaría todo?.

Texto: M. Warren-Piper
Fotos: AMGsports