El Madrid se pasea ante el Malmö (8-0) para cerrar la Fase de Grupos de la Champions de manera inmejorable. Póker de Ronaldo y hat-trick de Benzema. Lo mejor de los suecos, su valentía y su afición.

Celebración de uno de los ocho goles / Foto: AMGsports

Celebración de uno de los ocho goles / Foto: AMGsports

8-Real Madrid: Casilla; Danilo, Pepe (Marcelo, m. 52), Nacho, Arbeloa; Kovacic (Cheryshev, m. 76), Casemiro; James (Jesé, m. 65), Isco, Cristiano; y Benzema.

0-Malmoe: Wiland; Tinnerholm, Arnason, Carvalho, Yotun; Rakip, Lewicki, Adu, Sana (Mehmeti, m. 64); Berget y Djurdjic (Rodic, m. 46).

Goles: 1-0. M. 12. Benzema. 2-0. M. 24. Benzema. 3-0. M. 39. Cristiano. 4-0. M. 47. Cristiano. 5-0. M. 49. Cristiano. 6-0. M. 59. Cristiano. 7-0. M. 70. Kovacic. 8-0. M. 74. Benzema.

Árbitro: Daniele Orsato (Italia).

Incidencias: Sexto y último encuentro de la fase de grupos de Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 63.000 espectadores, 3.500 del Malmoe.

Nada más llegar al Bernabéu nos encontrábamos con algo inusual: un ambiente de gala presidía el sector sueco del estadio madridista. Menos energía había en el resto del estadio. Se notaba que el Madrid no se jugaba nada. Para los jugadores del Malmö, en cambio, era seguramente el partido más importante de sus vidas. También para sus aficionados, que lo hicieron saber al jalear un saque de banda favorable a los pocos segundos de empezar el partido. Desafortunadamente para ellos, el partido no tendría ninguna historia en lo futbolístico, pero los suecos disfrutaron al máximo su noche en el Bernabéu.

En el Madrid el tridente lo formaron hoy Isco, Benzema y Ronaldo. James y Kovacic juegaron de interiores y el mediocentro fue Casemiro. En la defensa, la mayor novedad fue Arbeloa, que ejerció de lateral izquierdo. Y en la portería, Casilla. Para los locales era un partido a priori fácil y perfecto para gustarse ante su público y dejar definitivamente atrás sus recientes crisis.

El Malmö, por su parte, tampoco se jugaba nada en esta liguilla de Champions pero sí algo mucho más importante: entrar en la historia del club consiguiendo una victoria inmortal en el Bernabéu. La ilusión por conseguirlo era máxima y para tratar de conseguirlo partieron con un 4-4-2 clásico de dos mediocentros y dos jugadores de banda. Y aunque el dibujo pueda parecer conservador, los suecos salieron con mucho atrevimiento a intentar jugar el balón, a menudo al primer toque. Por momentos lo conseguían, pero la diferencia de calidad con sus rivales era muy grande.

En el minuto 12 llegó el primer gol: Benzema, haciendo de nueve puro, aprovechó un rechace dentro del área. Como contra el Getafe, fue perfecto para su estado de ánimo. No sería el último.

La afición del Malmö reaccionó cantando y animando más fuerte. Se nota que son vikingos y se hicieron notar durante los 90 minutos y más allá. Sus jugadores se lo reconocieron saliendo a saludarles tras el partido.

A los 21 minutos los suecos, entre cánticos de su gente, lograron su primer disparo. Forzado y muy alto, pero primer aviso de los vikingos del norte.

En las siguiente jugada los vikingos del sur reclamaron un penalti sobre Isco. No fue pitado pero poco después Benzema dobló su cuenta personal y la de su equipo con un remate de cabeza. Parece que sus problemas con la justicia francesa no van con él: sumaba ya cuatro goles – serían cinco al final de la noche – en los últimos dos partidos. Y el Bernabéu se lo agradeció coreando su nombre.

El Madrid iba dominando más y más el partido, y Ronaldo a punto estuvo de marcar el tercero al filo de la media hora, pero los vikingos del norte seguían jaleando a sus jugadores, imponiendo sus decibelios sobre los locales, y sus representantes sobre el campo seguían intentándolo sobre el campo. Lewicki lo probaba poco después con un fuerte disparo que acabó sobre la portería de Casilla. El jugador visitante más peligroso parecía Tobias Sana, ex extremo del Ajax y muy parecido a Isco no solo en su número – 22 -, sino también en sus movimientos.

Unos diez minutos antes del descanso los vikingos de Chamartín hilaron una preciosa jugada de pases al primer toque, que acabó con disparo de Ronaldo y buena parada de Wiland. Sin embargo, cuando estos dos protagonistas volvieron a verse la cara un par de minutos después, el vencedor fue el portugués. Falta escorada a la izquierda que el luso coló por el palo largo, superando con un bote al portero.

De este modo, nos marchamos al descanso con 3-0 y con la mayor parte de la afición blanca aplaudiendo a su equipo, si bien también se escucharon algunos tímidos gritos de “Florentino, dimisión”.

Nada más comenzar la segunda parte Ronaldo remataba a puerta vacía para marcar el cuarto y él y sus compañeros dedicaban el gol a Cheryshev. Dos minutos más tarde el portugués conseguía su hat-trick. Todos los madridistas contentos y tiempo para la primera sustitución local: se iba Pepe – ovacionado – y entraba Marcelo – ovacionado también -. Arbeloa pasó a la posición de central con este cambio. Hasta los vikingos del norte parecían callarse. Y en esta tesitura Ronaldo marcaba su cuarto. Póker para el luso, pero con efecto curioso: reactivación de los vikingos del norte, que volvían a cantar y botar en las gradas, con su tambor marcando siempre el ritmo, de fondo, recordándonos que ellos habían venido a disfrutar de la noche en el Bernabéu.

Y es que a estas alturas de partido lo estrictamente futbolístico ya tenía poca relevancia. Ni los cambios de Jesé por James primero ni Cheryshev por Kovacic más adelante pudieron cambiar eso. Pero la entrada del ruso sí que tenía interés por saber cómo le acogería el estadio tras su mal trago de la Copa. Como era de esperar, el Bernabéu le mostró su cariño.

Mientras tanto, los goles siguieron llegando por parte de los vikingos de Chamartín: Kovacic se estrenaba con la camiseta blanca y Benzema lograba también su hat-trick. Y con este 8-0 se llegó al final del partido y de la fase de grupos de la Champions.

Un 8-0 que sirve para que los vikingos del sur se den otro baño de moral a costa de los del norte, los de verdad, los que dieron una exhibición de apoyo desde la grada pero poco pudieron hacer en el campo.

De esta forma el Madrid termina la liguilla como líder, con cinco victorias y un empate.

M. Warren-Piper
Fotos: AMGsports

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