-EL PRESENTE TEXTO NO ES ACONSEJABLE PARA MENORES DE 18 AÑOS-

la-parte-oscura-magnicidio-de-primJuan Prim y Prats, conde de Reus, marqués de Castillejos y vizconde del Bruch.
Juan Prim y Prats nació en Reus en 1814, su padre fue un reputado notario perteneciente a la burguesía catalana acomodada. Prim fue uno de los generales más laureados del Ejército Español y a sus 56 años el hombre más poderoso de España. En el momento de morir era presidente del gobierno y ministro de la Guerra, capitán general de los Ejércitos, marqués de los Castillejos y conde de Reus.

Nunca llevó escolta ni pistola, murió, según las últimas investigaciones, estrangulado en Madrid, en su residencia del palacio de Buenavista, sede del Ministerio de la Guerra, a manos de personas de su total confianza. Este magnicidio aconteció con posterioridad a su atentado del 27 de diciembre de 1870, del que se quiso hacer creer como la causa de su muerte, y sirvió para cambiar el régimen político y la historia de España.

EL ATENTADO

Su asesinato ocurrió en un momento muy importante en España, habían transcurrido dos años desde que fuera derribada Isabel II. El deseo de Prim era que nunca un Borbón volviera a ser el jefe del estado. Esta opinión quedó manifestada en su famoso discurso de los tres jamases:
« No debe aplicarse la palabra jamás, pero es tal la convicción que tengo de que la dinastía borbónica se ha hecho imposible para España, que no vacilo en decir que no volverá jamás, jamás, jamás. »

Prim y su Gobierno se puso a buscar un rey por Europa, recayendo la elección del nuevo monarca en Amadeo de Saboya, quien embarco, el 27 de diciembre, en la Numancia rumbo a Cartagena, pero esa misma tarde el general Prim sufriría el atentado de la calle el Turco en Madrid, por lo que nunca llegaría a ser rey de España.

Eran las 19:30 en Madrid, caía una espesa nevada cuando Prim salió de las Cortes. Prim era masón, lo mismo que muchos de los sospechosos, y a la salida de las cortes rechazó esa tarde la invitación del gran maestre Morayta para la cena de celebración del solsticio (el San Juan de Invierno ) en la Logia Masónica del hotel Cuatro Naciones situado en la calle del Arenal. El general se excusó. Por su parte, el gobernador civil de Madrid le adelantó una conjura republicana contra su persona.

Al paso del carruaje camino del Ministerio de la Guerra por la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas) se produjo el atentado. La calle del Turco esta justo esquina a la calle de las Cortes enfrente del famoso Hotel Palace.

El carruaje de Prim fue bloqueado por otros dos carruajes, en la calle del Turco. En este momento, de bajaron de los carruajes varias personas y junto con otras que salieron de un portal cercano, con escopetas cortas hicieron una primera descarga contra el general. Un segundo grupo se acercó al carruaje, realizando dos descargas más por ambos lados.

Las descargas de escopeta corta con postas no fueron mortales y Prim pudo haber superado este atentado.

Prim recibió ocho impactos directos de bala en el hombro izquierdo, dos en el codo, que le voló la articulación, y un tercer disparó en el dedo anular derecho que tuvo que ser amputado. En la autopsia, se recoge la declaración del forense que dice que la herida grande del hombro es “mortal ut plurimu,” es decir “mortal de necesidad”.

Pero años después se ha comprobado que las heridas, aunque de importancia y de gran extensión, no eran mortales y nunca deberían haber producido la muerte del Presidente de Consejo Prim.

Esa misma noche el gobierno emite un mensaje, reconociendo que las heridas sufridas no eran graves y que por lo tanto no hacían sospechar la muerte del general:
“El Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros al salir de la sesión del Congreso de hoy ha sido ligeramente herido por disparos dirigidos al coche en la calle del Turco. La tranquilidad no se ha alterado”.

Además el 28 de diciembre de 1870, en la Gaceta de Madrid, se leía lo siguiente:
“Ministerio de la Gobernación. El Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros ha sido ligeramente herido al salir de la sesión del Congreso, en la tarde de ayer, por disparos dirigidos a su coche en la calle del Turco. Se ha extraído el proyectil sin accidente alguno, y en la marcha de la herida no hay novedad ni complicación”.

A las cuatro de la tarde del siguiente día, se da a entender que Prim ha nombrado su sustituto y Serrano nombra en el Congreso de los Diputados a Topete como Presidente interino del Consejo de Ministros. El discurso de toma del cargo, decía:
“El señor Presidente del Consejo de Ministros, el general Prim, ha sido herido en el día de ayer. No sé si es grave o leve la herida; no lo quiero saber en este momento; aunque lo supiera, no lo diría en este sitio…”

La realidad de la muerte del Presidente del Gobierno se difundió tres días después de su atentado de la Calle del Turco, una vez que Amadeo de Saboya hubiera llegado a España, lo que sucedió el 30 de diciembre.
Prim pretendió cambiar de un plumazo la dinastía borbónica por la de los Saboya. El problema iba a ser que un príncipe italiano, sin el apoyo de los nobles españoles no tendría viabilidad con un Prim muerto y los organizadores del magnicidio lo sabían.

Era un progresista con un claro comportamiento dictatorial; eso sí, atendiendo y respetando las leyes que él mismo dictaba en el Parlamento. El atentado fue celebrado por casi toda la clase política. Prim tenía a todos en contra: carlistas, isabelinos, republicanos, alfonsinos, unionistas, montpensieristas, a los demócratas moderados y exaltados e incluso a los masones.

Crucial hallazgo histórico.

En un artículo firmado por Francisco Pérez Abellán en el periódico “Libertad Digital”, nos informa de un hallazgo del que se sospechaba: un equipo de investigadores encuentran marcas que demostrarían que el general no murió por las heridas del atentado como se hizo creer, y se ha mantenido en el tiempo.

“El estudio médico legal del cadáver del general Prim –dice el primer informe-, se encuentra en un punto crucial desde la perspectiva histórica ya que se han encontrado evidencias compatibles con lesiones externas por estrangulamiento a lazo”. Estas lesiones están siendo estudiadas y valoradas por la doctora María del Mar Robledo Acinas y por Ioannis Koutsourais, ambos investigadores de la Comisión Prim.

María del Mar Robledo es doctora en Medicina Legal y Forense, especialista en Antropología Forense e investigación criminal y directora del laboratorio de Antropología Forense y Criminalística de la UCM. Ioannis Koutsourais es especialista en Antropología Forense e Investigación Criminal, así como fotógrafo científico.