En un partido de urgencias donde ni Levitec ni Lleida habían ganado ninguno de los dos partidos hasta ahora disputados en la LEB Oro 2017/18, el conjunto catalán fue quien salió robustecido del Palacio de los Deportes.

Marcador final del partido

64-Levitec Huesca: Pablo Pérez (3), Motos (3), Lafuente (5), Van Wijk (21) y Fontet (2). Quinteto inicial. Donlan, Sergio Rodríguez (6), O’Leary (2), Sans (8), Marzo (12) y Adekoya (2).

73-Actel Força Lleida: Abiona (14), Sutina (9), Martí (4), Dukanovic (14) y Mbay (13). Quinteto inicial. Lafuente (2), Feliu (12), Rubin y Hermet (5).

Parciales: 16-17, 11-18, 18-18 y 19-20.

Árbitros: Morales y Palomo.

Lleida ganó de principio a fin. Nunca dio opción alguna al quinteto de Guillermo Arenas deshilachado por el ritmo de juego que impuso el rival.

Y no se podía considerar una sorpresa que la tropa comandada por Jarred Abionda, un fibroso base de 178 centímetros, metiera un ritmo de juego alto desde el inicio. Lleida compareció, además, sin dos de sus jugadores importantes como Tim Derksen y Michael Karena lo que, posiblemente, duela aún más al ver el resultado final.

La derrota se fraguó desde el primer cuarto. La impresión que dejó Levitec Huesca es que nunca se encontró cómodo. Siempre le tocó ir a remolque. El 2-6 en el electrónico con todo un mundo por jugar hablaba menos diferencia de lo que se veía sobre la pista. Con 2-8 paró el reloj con el objetivo de reconducir su tropa, meterle oxígeno, quebrar a un Lleida voraz bajo ambos aros. Tras una nueva canastas de Lleida, Levitec puso sobre la pista a Marzo y Sergio Rodríguez por Lafuente y Sans. Una penetración de Hermet encendió todas las luces de alarma. Desnudó el sistema defensivo y eso ya eran palabras mayores. Tres rebotes en la misma jugada conseguida bajo el aro local agrandaron la herida. Lo mejor es que pese a todo, Levitec seguía vivo y dos triples consecutivos de Sergio Rodríguez dejaban en el electrónico un 16-17 más que esperanzador.

El segundo acto vivió a un Lleida menos explosivo ante un Levitec con las mismas carencias, pero más efectivo. Lleida puso una distancia de +4 y +7 y a los locales les costaba un mundo acortar diferencias y cuando lo hacía siempre había un triple, una mala posesión para que los catalanes cimentaran la diferencia.

El paso por los vestuarios no sirvió para enderezar las cosas. De hecho, el tercer cuarto sirvió para agrandar la avería y marcar, en algunos momentos (29-40 y 34-45) diferencias más claras y constantes entre ambos equipos. Peñas tiró de la desesperada, del coraje, de las ganas de no irse, pero le faltó ese punto que todo equipo necesita para doblegar al rival. Además emergió la figura de Mbaye para machacar el aro local que cayó como una losa en la moral de los locales.

La derrota enciende la luz de alarma de un Peñas que ansía su primera victoria para enderezar el rumbo y alejar fantasmas.

Fotos: C.Pascual