Tras una primera parte en la que reconocimos al Huesca, la segunda, fue para olvidar.

Marcador final del partido

0-Reus Deportiu: Badía; Menéndez, Miramón, Olmo, Atienza, Miramón; Yoda, Juan Domínguez, Ledes, Carbià (Guzzo 69’); Querol y Lekic (Máyor 79’).

0-SD Huesca: Remiro; Brezancic, Jair, Iñigo López, Alexander; Ferreiro (Camacho 84’), Sastre, Aguilera, Moi, Vadillo (Rescaldani 73’) y ‘Chimy’ Ávila (Kilian Grant 80’).

Árbitro: De la Fuente Ramos. Amarilla a Miramón 41’, Querol 71’, Alexander 76’, Brezancic 86’.

Incidencias: Jornada 30 de LaLLiga 1/2/3 jugada en el Estadio Municipal de Reus ante unos 3.000 espectadores en las gradas.

El partido se presentaba muy atractivo, aunque con objetivos muy dispares. Para el cuadro oscense, ganar se presentaba vital para seguir apuntalando la posibilidad de ascender directamente a Primera, mientras que para los reusenses alcanzar los tres puntos sería un paso de gigante para poder prolongar un año más su estancia en Segunda. Y con esa misma ambición de llevarse el botín se metieron en vereda los dos equipos, deparando un inicio de encuentro bastante animado.

El primero en avisar fue el cuadro local, con un disparo de Fran Carbia que salió rozando la escuadra izquierda (5′), pero pocos minutos después Moi Gómez replicó aún con una oportunidad más clara, cuando logró girarse con el balón y colocarse en el área pequeña ante Badia. Su disparo fue sacado in extremis con el pie por el espléndido portero rojinegro, desbaratando una acción peligrosísima. Por la banda derecha de Vadillo, fue por donde los discípulos de Rubi trataron de abrir el melón, aunque no supieron encontrar oro en ese filón.

El Huesca, con muchas bajas en sus filas como Rulo, Akapo, Nagore, Bardaji o ‘Cucho’ Hernández, a los que se sumaron los sancionados Pulido y Melero, más Álex Gallar a última hora, tuvo el control del juego por momentos y mareó a su rival, aunque no consiguió fabricar ninguna acción tan clara como la anterior.

Pero el Reus no se achantó y, además de presionar bien arriba la salida de balón impidiendo una fluidez en el juego de creación oscense, trató de contraatacar con criterio. Primero Yoda probó a Remiro con un tiro raso pero el portero adivinó perfectamente la dirección de la pelota, mientras que después Lekic rompió la defensa visitante con un pase que habilitó a Querol quien, con todo a favor, golpeó con el exterior del pie mandando la pelota fuera (23′). El marcador seguía sin registrar cambios, pero la puesta en escena del choque resultaba estimulante.

Ese ímpetu, de todos modos, aflojó ligeramente hasta que nuevamente el Huesca volvió a la carga, con una ocasión por la banda derecha nuevamente. A Sastre le cayó un balón y éste no se lo pensó y remató raso, pero otra vez volvió a surgir la figura de Édgar Badia para taponar la herida y que no pasase a mayores. Ambos equipos proponían fútbol y ocasiones, haciendo muy llevadera la noche, pero la salsa del fútbol, los goles, seguía sin hacer acto de presencia y con esas tablas se llegó al descanso.

Tras el paso por los vestuarios, Huesca y Reus adoptaron los roles que se presuponen por su clasificación y los aragoneses pasaron a tener más balón, mientras que el equipo catalán se replegó y esperó más en su campo buscando alguna salida fulgurante de sus atacantes. Pero lo cierto es que el líder pareció dejarse en casa parte de los méritos que le han llevado a la cima momentánea de la tabla, porque el entusiasta equipo reusense logró por momentos cercarlo en su área, aunque sin conseguir apretar el gatillo para fulminar a su adversario.

La presencia de Chimy Ávila en punta de ataque del Huesca, propiciada por la anulación de la tarjeta que vio la semana pasada en el Alcoraz por parte del Comité de Competición, no dio toda la efectividad que Rubi hubiese deseado. Y es que delante, la modesta pero eficiente pareja que conforman Olmo y Atienza fue capaz de contener al argentino, secándole y dejándole inédito en una velada en la que su equipo le echó en falta para desequilibrar la contienda.

El cansancio propio del paso de los minutos se añadió como invitado a la fiesta y el juego languideció ligeramente, animándose la cosa con los cambios, un posible penalti a Querol (71′) o pequeñas decisiones de Oliver de la Fuente que, cosas del azar, mayoritariamente sonreían al Huesca.

En esta ocasión, el partido avanzó hasta su pitido final sin ninguna postrera variación como sucediera el año pasado con la visita del Huesca al Municipal, cuando Samu Sáiz decidió el partido en el descuento. No hubo gol milagro y unos y otros sumaron un puntito, más valioso para los locales que para los visitantes.

Efe
Fotos: C.Pascual